“Como quieres que te eche de menos, si no te vas”
Es una frase que escuche el otro día, y no he sido capaz de encontrar el autor de tal genialidad, simple pero demoledora.
Y es curioso, pero yo, te echo de menos cuando estas, porque pienso y se que en un tiempo… no estarás.
Y cuando no estas pues te echo de menos, sí, pero… no estas. Se que no voy a cruzar la esquina y voy a ver tu cara, se que vaya donde vaya, tú no estarás.
Sin embargo… te veo, te beso, y en ese mismo instante ya te estoy echando de menos, eres complicada, pero eres mi complicación.
Tu me ves me besas, y disfrutas el momento como nadie, cruzas la esquina y no me echas de menos, soy fácil, pero soy tu facilidad.
Tengo mucho que aprender de ti, no me tiene que importar si te va bien o te va mal una vez se cierren las puertas del ascensor, pero si eso pasase tu no te irías a la cama con una sonrisa.
¿Por qué?
Fácil y sencillo te sientes querida, te sientes la mujer mas importante que jamás piso un ascensor, probablemente no lo seas para nadie, pero sé que lo sientes, y se que por eso… me echaras de menos una vez mas.
Te odio, por favor, vuélveme a besar.
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